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Aumento de la pobreza
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En El Salvador, la caída de las remesas es una de las manifestaciones de la crisis que más repercutirá en la pobreza. Las remesas son la principal fuente de divisas del país, y en muchos hogares rurales marcan la diferencia entre estar o no en una condición de pobreza. Se prevé un aumento del desempleo debido a la disminución de las exportaciones de maquila y de las inversiones en construcción, que absorben significativos niveles de mano de obra rural. Aumentará la pobreza en los hogares no pobres más vulnerables, como muchos de los que pertenecen al tercer quintil de la población. Además la liberalización comercial y la dolarización limitan en gran medida la capacidad del Estado para hacer frente a la crisis.
Dada las características de los hogares rurales, estos son altamente vulnerables a la pérdida de ingreso por alguno de los receptores, así como al incremento en el costo de la vida. El bajo acceso a un seguro de salud, también indica el grado de informalidad que impera en este grupo. Por otro lado, el grado de educación es apenas equivalente a la primaria o inferior, condición que los ubica como mano de obra no calificada en el mercado laboral, reduciendo su capacidad de movilidad entre sectores. Es decir, en El Salvador, las probabilidades de ser pobre son mayores en los hogares rurales más grandes, con mayor número de dependientes, y en aquellos en los que el jefe del hogar tiene un bajo nivel educativo.
Según el Ministerio de Economía la pobreza en el Salvador pasó del 34,6% en 2007 al 40% en el 2008, mientras que la pobreza extrema ascendió en 1,6 puntos en ese mismo periodo.
La "Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples", realizada sobre datos de 17.000 hogares en todo el país, reveló que cuatro de cada diez familias salvadoreñas vivían en pobreza o en extrema pobreza en 2008. La investigación determinó, además, que la pobreza extrema pasó del 10,8% en 2007 a 12,4% un año después, mientras que la relativa aumentó del 23,8% a 27,6% durante el mismo lapso.
Los resultados indican que en seis de los catorce departamentos de El Salvador, el nivel de pobreza total supera el 50%.
Por su parte, el desempleo bajó del 6,3% en 2007 a 5,9% en 2008, aunque el subempleo -actividades laborales esporádicas, sin contrato que incluya seguridad social, en el ámbito urbano creció de 28,4% a 32,1% los mismos años.
A su vez, la tasa de analfabetismo para la población mayor de 10 años fue de 14,1%.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reveló que al menos 1,6 millones de salvadoreños viven en condiciones de pobreza en las zonas urbanas, es decir, un 26% de la población del país, que, según el censo de 2007, es de 6,1 millones de habitantes.
En este contexto económico y social la probabilidad de que niñas, niños y adolescentes se incorporen a alguna actividad económica es mucho mayor, dado a la necesidad de apoyar a sus familias con algún ingreso económico que mitigue la difícil situación en la que actualmente se encuentran.
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