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En el marco histórico de El Salvador, niños y niñas han sido utilizados como fuerza laboral no remunerada dentro del núcleo familiar, especialmente en el área rural y en menor escala en el sector urbano; fenómeno que se hace efectivo sobre todo en aquellas familias con menores ingresos económicos.

Independientemente que sea correcto o no, este fenómeno esta tan arraigado culturalmente en la sociedad salvadoreña, específicamente en el área rural donde las familias perciben el trabajo infantil como algo necesario e indispensable dadas las condiciones económicas precarias ( pobreza y extrema pobreza en la que viven); condición que permite inducir algunos niveles de responsabilidad familiar que deben asumir niñas y niños, aunque existe el agravante de la situación, por los excesos con que algunas familias delegan en sus hijos e hijas responsabilidades, tareas, quehaceres domésticos y labores de adultos propiamente dichas.

Un aspecto significativo es el cambio cualitativo que presenta la problemática del trabajo infantil es que podría estar creciendo el número de niñas y niños menores de 18 años que están siendo explotados en actividades ilícitas de generación de ingresos como delincuencia, prostitución, drogas.

Según datos de la Encuestas de Hogares de Propósitos Múltiples del 2008, 190,525 niñas, niños y adolescentes ente 5 y 17 años de edad realizaban algún trabajo para ayudar a la economía familiar, de los cuales el 71.8% son varones. Además las mayores posibilidades de trabajo se concentran en la agricultura y el comercio, absorbiendo en conjunto al 76.5% de la población infantil y adolescente que trabaja.

Por zona geográfica dicha proporción es el 38.9% en la urbana y el 61.1% en la rural, acentuándose, en esta última, la incorporación temprana al mercado laboral. En ambos casos, se observa una alta predominancia masculina. Además, mientras 19 de cada 100 niños trabaja, en el caso de las niñas, este indicador llega a 10 de cada 100.

En el área rural se concentra la mayor cantidad de población infantil y adolescentes en condición de pobreza (57.6%) y con el más bajo promedio de escolaridad, 3.4 años para el segmento poblacional de 10 a 14 años, indicadores que, si bien no son determinantes están asociados a la presencia de trabajo infantil.

Por grupos de edad se observa que la mayoría tiene una edad entre 10 a 17 años, esto último, sustenta la hipótesis de que a medida que aumenta la edad, mayor es la probabilidad de incorporarse al mercado laboral.

Haciendo una comparación de los resultados de la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de los años 2005, 2006, 2007 y 2008 observamos que durante los tres primeros años se evidenció un notable descenso en la población infantil y juvenil trabajadora, pero en el último año vuelve a mostrar un incremento en el número de niñas, niños y adolescentes trabajadores; lo cual se constata en la siguiente tabla: Población infantil trabajadora según género en los años 2005, 2006, 2007 y 2008Fuente: Encuestas de Hogares de Propósitos Múltiples años 2005, 2006, 2007 y 2008.

Población infantil trabajadora por rangos de edad años 2005, 2006, 2007 y 2008.

Año

Total

Rango de edad / Años

5 a 9

10 a 14

15 a 17

2005 208,213 5.30% 43.80% 49.90%/
2006 205,209 3.60% 42.00% 54.40%
2007 172,588 3.40% 43.70% 52.90%
2008 190,525 3.80% 46.30% 49.90%

En este cuadro se destaca  que a medida que se va incrementando la edad, la población ocupada crece.

Fuente: Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples años 2005, 2006, 2007 y 2008.